Las termitas o comejenes son uno de los tipos de insectos más peligrosos para la integridad de nuestras viviendas pues sus colonias pueden llegar a causar la ruina total de viviendas que han resistido cientos de años en un estado aparentemente sólido. Estos insectos son generalmente de pequeño tamaño, y dado que pasan su vida en las galerías que labran, los moradores de las casas no llegan a verlas, conociéndolas indirectamente, cuando ya es tarde, por sus graves desperfectos.

Estos insectos pertenecen al suborden de los Isópteros, llamados así porque, al menos los ejemplares alados, tienen dos pares de alas membranosas aparentemente iguales. Se les llama también “hormigas blancas” porque, al igual que las hormigas forman colonias con castas, pero a diferencia de éstas tienen colores claros, si bien son animales muy diferentes, siendo más próximas a las cucarachas que a las hormigas verdaderas (Hymenópteros), por lo que han sido incluidas en el mismo orden que las cucarachas, los Blattodea. La mayor parte de las termitas son de climas tropicales o subtropicales, pero unas pocas viven en climas templados, siendo las más corrientes en Andalucía las pertenecientes a los géneros Reticulitermes (especies que hacen nido en el suelo y eventualmente en la estructura de los edificios, como R. lucifugus) y Kalotermes (especies que hacen nido en la madera, eventualmente las vigas del artesonado de los edificios, como K. flavicollis).

Son un grupo de insectos sociales que construyen nidos (llamados termiteros). Las termitas se alimentan de la celulosa contenida en la madera y sus derivados, la que degradan gracias a la acción de los protozoos de su sistema digestivo, con los que viven en simbiosis. Podemos encontrar el termitero en el subsuelo, incluso a más de 30 metros del lugar en que se hayan detectado. Buscando fuente de celulosa, acceden a la madera de las casas (vigas, marcos de puertas y ventanas, zócalos, muebles adosados, etc.) desde el interior y atravesando muros y paredes, ya que tienen fototropismo negativo (huyen de la luz). En ocasiones pueden salir al exterior de los muros, formando unos túneles característicos (canales de progresión), compuestos de arena y excrementos, cementados por la saliva. El termitero se alimenta por trofalaxia (especie de estómago social), consiste en transportar el alimento en el estómago y transmitirlo de un individuo a otro a través del boca-boca o ano-boca. Este comportamiento sirve también para transmitir sustancias como feromonas, que regulan la composición y comportamiento de la comunidad. Para la reproducción una hembra fértil (reina) es fecundada por numerosos machos, lo que permite la producción continuada de huevos. A diferencia de las hormigas verdaderas estas especies son heterometábolas paurometábolas, de forma que los estadios preimaginales son de aspecto muy parecido al adulto aunque está determinado hormonalmente para producir las distintas castas.

En el termitero existen varias castas diferenciadas: a) obreras: la casta más numerosa (90-95% de la colonia) y la que se encarga de la búsqueda de nutrientes, cuidado de larvas y huevos y a la construcción de termitero; b) soldados: Con la función de protección del termitero principalmente, c) pareja real: la única casta que no es estéril, con capacidad reproductora en activo del termitero, siendo los responsables de incrementar la población. Esta casta emite sustancias hormonales (feromonas) que regulan el funcionamiento interno del termitero (desde el número de obreras a la inhibición del desarrollo de los reproductores suplementarios). La reina prácticamente no se mueve, es alimentada por las obreras, produce los huevos de toda la colonia (de ahí que su tamaño sea descomunalmente superior al de las obreras, por su abdomen repleto de huevos) y también produce las feromonas necesarias para el equilibrio del termitero y d) reproductores suplementarios: fértiles en potencia, pero su capacidad reproductora queda inhibida por la influencia hormonal que ejerce la pareja real, estando disponibles si algún miembro de la pareja real se debilita.

La especie más común el la Kalotermes flavicollis, conocida como termita de madera seca, aunque también se alimenta de madera húmeda. Esta especie suele encontrarse generalmente en las regiones más húmedas de la zona mediterránea. Podemos encontrar a esta especie en distintas zonas, como por ejemplo en carpinterías de madera exteriores (en balcones, terrazas, voladizos). También son capaces de anidar en paneles de madera aglomerada. Quizás su abundancia en maderas a la intemperie es debido al modo de originar nuevos termiteros, a través de sus vuelos nupciales (generalmente desde Septiembre hasta Noviembre). Sus termiteros están excavados en la propia madera. Es decir su hábitat es su propio alimento y puede estar constituido por más de 1.000 individuos. A diferencia de la termita subterránea son las ninfas de los últimos estadios las encargadas de recolectar y distribuir el alimento a la comunidad. Es por eso que cuando se habla de esta especie se dice que tienen “falsas obreras”. Una característica de estas termitas son las pequeñas bolitas fecales que pueden caer del material atacado o bien llenando sus galerías. Las galerías siguen las vetas de la madera y dejan la madera limpia, libre de bolitas fecales.

El tratamiento de esta plaga es complicado. Se han usado trampas para consumo de cebos celulósicos en los que se integra un biocida (ej.hexaflumurón), que actúa de forma lenta permitiendo que la mayoría de los individuos que componen la colonia lo consuman, no advirtiendo de donde les viene el problema. Este producto es un inhibidor del crecimiento de los insectos, impide que la termita logre su estadio de adulto, impidiendo la muda sucesiva del exoesqueleto o piel del insecto, provocándole la muerte. Clásicamente se les ha tratado con inyecciones de líquidos termicidas y aislando la estructura del edificio con films de polietileno de alta resistencia.