A raíz de una noticia sobre el suicidio de un niño de 12 años, aparecida recientemente en las redes sociales.

El acoso escolar es un problema a nivel mundial, múltiples países han estudiado sus causas y cómo prevenirlas. Este tipo de maltrato provoca en las víctimas efectos claramente negativos, tanto a nivel personal como físico, descenso de la autoestima, ansiedad, depresión, etc. Por ello es importante su prevención y tratamiento, pudiendo así dotar a las personas de relaciones sociales positivas, ya que una conducta social negativa como el acoso escolar puede ser un claro predictor de comportamientos violentos en la edad adolescente, fracaso escolar y dificultades sociales.

Sin embargo aún la sociedad, la escuela y las familias no saben muy bien cómo abordar este problema. En España se han realizado múltiples estudios desde la década de los 90 sobre este tema. Estos estudios demuestran que la violencia en las aulas es una preocupación real que necesita de una solución ya que va en aumento. Es importante que estos alumnos no crezcan rodeados de violencia tanto verbal como físicas desde edades tan tempranas, ya que podrían asimilarlas en su comportamiento en un futuro y convertirse en algo cotidiano y natural. Es necesario promover las relaciones sanas.
Las principales instituciones centradas en el acoso escolar son las asociaciones. Podemos encontrar a nivel nacional y autonómico. Además de las asociaciones, también son de relevante importancia las campañas de sensibilización realizadas por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes.

Muchas asociaciones se quejan de que no existe un Plan nacional común contra el bullying. “No basta con los Planes de Convivencia de los centros escolares promovidos por la Consejería de Educación de cada comunidad autónoma, ni con haber diseñado a nivel regional protocolos de actuación contra el bullying (acoso escolar) y el ciberbullying para atajar este grave problema que se extiende por los colegios e institutos del país. Hay que ir más allá. Por eso, ya se alzan voces pidiendo que se ponga en marcha un Plan Nacional contra el Acoso y la Violencia Escolar, similar al Plan Nacional sobre Drogas o al Plan Integral contra la Violencia de Género.”

Sobre la Normativa Legal Educativa vigente, la Ley Orgánica 8/2013 de 9 de Diciembre, para la mejora de la calidad educativa LOMCE es la actual ley educativa a nivel nacional. Entre sus principios podemos encontrar la no violencia.

No olvidemos que los niños o niñas, tanto acosadores como acosados, son personas generalmente con carencias y dificultades socioemocionales. Las víctimas de acoso escolar no suelen contarlo a sus padres o madres, sobre todo a partir de los 10 o 12 años. Sentimientos como la vergüenza, la inseguridad o el sentirse inferior hacen que el niño o niña sufra las agresiones en silencio.

El acoso escolar no solamente tiene como protagonistas al agresor y a la víctima sino que siempre va acompañado de unos espectadores que respaldan el acoso por parte de la figura de poder. Aun siendo simples espectadores, participan del acoso al ser observadores del mismo, pudiendo ser pasivos o activos. Pasivos hace referencia a niños o niñas que prefieren no intervenir pero contemplan el acoso sin ser parte del mismo.

Medidas de actuación
Para los padres, cuando el niño es el acosador
Como padres y madres es importante y necesario apoyar al niño o niña acosador. Podemos ayudar y trabajar con la escuela hablando con nuestro hijo o hija para averiguar por qué intimida a otros niños en el centro. También podemos colaborar y ayudar mucho para encontrar la forma y la conducta positiva que debe aprender y desarrollar nuestro hijo con el objetivo de reparar el daño que ha causado a la víctima y con vistas a desarrollar comportamientos más solidarios y de compañerismo y evitar que vuelva a actuar como acosador. Es fundamental que los padres y madres de un niño acosador apoyen al centro y a los profesionales en la búsqueda de soluciones educativas durante cualquier proceso disciplinario que se plantee en la escuela.

Es importante que las familias trabajen con el niño para desarrollar la habilidad y el coraje de informar en caso de observar o conocer situaciones de acoso o intimidación. Explicarles que un espectador que no informa del acoso que sufre algún compañero puede convertirse en parte de la conducta de acoso.

Cuando el hijo/a es la víctima
Ante una situación de acoso, los padres no deberían de esperar a que su hijo hable sobre la situación que está viviendo. Hay que ayudarles a que cuenten la violencia escolar que están viviendo. Se debe de hablar con el hijo sobre los indicios que se divisan y que parecen señalar que se está siendo víctima de maltrato. Debemos tener en cuenta también que muchos de estos síntomas pueden darse de forma aislada en el periodo de la adolescencia, por lo que debemos observar con calma y método antes de sacar conclusiones precipitadas.

Para la escuela
La comunidad educativa debe estar preparada para su prevención o resolución, y las instituciones deben dotar a la comunidad educativa de los instrumentos necesarios, en cuanto a (recursos económicos, formativos y personales).
Es importante su prevención, porque sufrir maltrato escolar supone destruir lentamente a la persona tanto física como emocionalmente. La continuidad de un maltrato escolar en el tiempo puede suponer secuelas graves en la persona que lo padece, haciéndole difícil su adaptación social, su rendimiento académico y llegando incluso a plantearse situaciones extremas como el suicidio.