amanoLas tijeretas son unos insectos de mediano tamaño, pertenecientes al orden de los Dermápteros, cuya característica más distintiva es la presencia de un par cercos en el extremo del abdomen, cuya forma recuerda a unas tijeras, y que popularmente se piensa que se utilizan del mismo modo, de ahí que también se les conozca con el nombre de “cortapichas”. Hay muchos mitos asociados a este animal, cuya especie más corriente es la científicamente denominada Forficula auricularia. Uno de los mitos más extendidos, al parecer de origen anglosajón, es la creencia de que estos animales se introducen en el oído de las personas mientras duermen, y les come parte del cerebro, volviéndolos dementes. Precisamente por eso su nombre científico alude a la oreja (auriculum = oreja) y los ingleses les llaman earwigs. Si bien alguna vez pudo darse la casualidad de que una tijereta se introdujera en el oído de una persona, creyendo que es un escondrijo más, nada de esta leyenda negra es cierto, pero ya se sabe que los mitos transmitidos de una a otra generación tienen un alto poder de pervivencia en la población. Por estas creencias u otras, mucha gente encuentra repulsivas a las tijeretas y esta repulsión puede estar en ese inconsciente colectivo que comparte otras fobias como las arañas o las serpientes.

Los dermápteros son un orden de insectos neópteros de cuerpo alargado, algo aplanado, de tamaño mediano a pequeño, de color pardo o rojizo, y con el ya mencionado par de cercos posteriores, mucho más desarrollado en el macho que en la hembra. Son insectos muy ágiles, que normalmente se desplazan con sus tres pares de patas propias de todo insecto, pero también pueden utilizar alas, las cuales están replegadas debajo de un primer par de alas endurecidas muy cortas, que no cubren los anillos abdominales, y que actúan como estuches o elitroides. Cuando el animal quiere desplazarse a gran distancia, abre estos elitroides y despliega sus alas membranosas y así puede llegar a nuestras casas. Tienen un aparato bucal masticador con potentes mandíbulas, pero para defenderse utilizan también los cercos caudales, que pueden mover a modo de mandíbulas, aunque su función parece más intimidatoria que agresiva, siendo más grandes y robustos en el macho que en la hembra, utilizándolos también para las operaciones de desplegar y recoger las alas membranosas y como herramienta durante el apareamiento.

Son insectos heterometábolos paurometábolos, y por tanto su crecimiento se realiza por aumento de talla y sucesivas mudas, cambiando poco su aspecto, a través de 4 a 6 instares ninfales. Al parecer se aparean en otoño, pasando el invierno semienterrados el macho junto a la hembra, de modo que al llegar la primavera el macho es expulsado y la hembra prepara una cámara de nidación en el suelo y pone cerca de 50 huevos en ella. Luego, la hembra permanece junto a sus huevos, defendiéndolos contra los posibles depredadores, manteniéndolos limpios (volteándolos y lamiéndolos continuamente) para que no sean atacados por hongos. Al cabo de unas seis semanas de incubación se produce la eclosión, y las pequeñas ninfas se mantienen unidas y protegidas por la madre, separándose gradualmente del nido para buscar su propio alimento. Toda una exhibición de cuidados maternales que son del todo inusuales entre los insectos.


Pese a su equipamiento con fuertes mandíbulas y el par de cercos caudales, su alimentación es omnívora, unas veces comportándose como fitófagos (ej.pequeños frutos, brotes, etc.), otras como depredadores (atacando a otros insectos, especialmente a pulgones, lo que les convierte en amigos del hombre cuando éstos son plagas), y otras como saprófagos (materia vegetal muerta) o necrófagos (cadáveres de otros insectos, carroña, etc.). Normalmente despliegan su actividad individualmente, sin formar agregaciones y prefieren las horas crepusculares y nocturnas, pasando el día refugiados en escondrijos diversos, fuera del alcance de la luz.

Estos animales no deben ser clasificados estrictamente como domésticos, puesto que viven perfectamente en el medio natural, normalmente viven bajo piedras o entre la corteza de los árboles, ya que son lucífugos, de vida nocturna. Pero eventualmente entran en las casas, generalmente a finales del verano, seguramente buscando escondrijos, donde refugiarse y pasar el invierno, aunque normalmente la estación fría la pasan semienterrados desde mediados de septiembre. Por ello no extraña encontrarlos en lugares tan variados como dentro de un zapato o entre las dobleces de un pañuelo de nuestra cómoda.

Las tijeretas son más corrientes en casas de campo. En estos casos, el mejor método para evitar una plaga de tijeretas en nuestras casas consiste en evitar la creación de las condiciones apropiadas de vida cerca de la casa. El crecimiento exuberante de planas y los montones de estiércol en los alrededores de casas con granja, les proporciona alojamientos excelentes. También se puede aliviar sus molestias atrapándolas con trampas, como llenando una maceta con turba o fibra vegetal y colocándola con el fondo hacia arriba: las tijeretas se deslizarán hacia el interior de la trampa, que puede vaciarse cada mañana.