amanoTe cuento…, dicen muchos que los milagros no existen, y yo les digo, remitiéndome a los Santos Evangelios, muchos más signos y milagros hizo Jesús que si se escribieran en un libro no cabrían. Juan 21,25.

Y te invito a contemplar conmigo con discreción y sin dañar la dignidad y privacidad de cada ser humano, un ramillete de milagros que brotan día día por el suelo de las calles del corazón de los vecinos veleños. Una niña y su hermano han sido apadrinados por una voluntaria de la Comunidad que intenta cuidar de ellos visitándolos y dedicándoles algo de tiempo en estas agendas escasas que tenemos, algunos fines de semana se lleva a los niños a su campo y pasea y juega con ellos. Un hombre anciano cada viernes es visitado por otras voluntarias que le ofrecen un zumo, una fruta fresca, lavan sus pies enfermos y limpian su cama con tal esmero, como si de un niño recién nacido se tratara. ¡Cómo no mencionar a otra voluntaria que cada vez que hay una fiesta, una onomástica, un cumpleaños…hace un bizcocho bien jugoso para que esa familia también tenga algo especial para festejar esos días tan señalados!

Existen cuatro hermanillos, todos muy pequeños, que viven en tan sólo una habitación junto a sus padres; el mobiliario de su casa es reducido: un sillón de tres plazas, una mesa pequeña, dos sillas, dos literas, una nevera sin congelador y un hornillo pequeño. Esta familia también recibe visitas del voluntariado y siempre son gratificados con un beso, una sonrisa, un helado o unas chucherías. Tenemos a un muchacho africano que llegó de su país de aquella manera y se le buscó un pequeño piso compartido con otras personas para que saliera hacia delante; va trabajando con dificultades y abriéndose camino en esta situación tan nublada del mundo laboral, social y económico que estamos padeciendo. Por las noches, cuando las familias se encuentran en sus casas, sale un carro de la compra cargado de pan que nos facilitan panaderías anónimas para que el voluntariado los reparta, se trata de un pan bendito. Tenemos también a una voluntaria que lo que ofrece cada semana son sus ojos para mirar atentamente a las personas que vienen derrotadas y ofrecer sus hombros para que descansen en ellos y puedan compartir secretamente las lágrimas y las fatigas que acumulamos debido a los problemas, dificultades, corajes e impotencia que sentimos en el interior del corazón. ¡Y no creáis que es fácil encontrar una persona con la cuál poder llorar abiertamente y ser complacido con una escucha sonora y unos ojos abiertos y atentos sin parpadear!

¿Quién dice que los milagros no existen?
¿Quién dice que el amor y la generosidad de las buenas personas no viven entre nosotros?
¿Quién dice que Dios se ha olvidado de su pueblo y de sus necesidades?
¿Quién dice que la fe no mueve montañas?
Siempre encontramos una puerta que nos abre la solución de muchos conflictos, aunque también es verdad que no se solucionan al cien por cien los problemas, pero se suavizan sí, con mucha misericordia, compasión, escucha, ternura, amabilidad y acogida, y esto para mí es un milagro, es una manifestación de Dios.

Por eso los voluntarios de Cáritas, los socios colaboradores, los visitadores de enfermos y acompañantes de familias, los que acogen y se preocupan de los inmigrantes que llegan a nuestro pueblo, fieles y sacerdotes tenemos que aprender la lección de confiar siempre en Dios más que en nuestras propias fuerzas, de saber esperar la actuación de Dios, aunque nosotros reclamemos su presencia y urgencia, Dios tiene su tiempo y hay que dejarle actuar y ponernos a su escucha; nosotros poner todos los medios que podamos con creatividad, audacia, fe y generosidad y Él hará el milagro día día, minuto y segundo a segundo, tan sólo tenemos que esperar, confiar y tener fe. Y esta gran lección la aprendemos por las calles de nuestro querido pueblo cuando nos ponemos en movimiento, nos desinstalamos, saliendo al encuentro de las familias y descubriendo al hermano tan cerca de nosotros que nos hacen sentirnos uno más; ellos son beneficiados y agraciados por Dios y nosotros somos beneficiados por ellos y por el Bueno de Dios. ¡Qué no nos falten tus milagros y que sepamos aprender tu lección de amor sin límites!

IMAGEN: abeyno.wordpress.com