amanoUna fobia es un trastorno de ansiedad. La persona que la padece sufre un miedo intenso e irracional a una situación, un animal o un objeto.
La palabra fobia procede del griego antiguo “Fobos”, el cual era hijo de Ares y Afrodita en la mitología griega y que representaba la personificación del miedo.

Muchas personas sienten miedo ante determinadas circunstancias o situaciones y la mayor parte del tiempo se puede vivir con ese miedo, pero una fobia es más que un simple miedo. La persona que padece alguna fobia puede sentirse extremadamente ansiosa o llegar incluso a tener un ataque de pánico en la situación en la que se le presenta su objeto causante de ese miedo.

El trastorno ansioso que acompaña a la fobia se desarrolla cuando un temor se hace tan extremo que la persona comienza a organizar su vida para evitar los objetos o situaciones que son la fuente de su ansiedad.

Puede que pensemos que padecer algún tipo de fobia es algo curioso o sorprendente, pero debemos saber que las fobias no son un trastorno extraño, de hecho, son muy comunes. Los expertos calculan que las fobias en su conjunto tienen una incidencia del 5% de la población mundial. Esto significa que una de cada veinte personas padece algún tipo de fobia. Las fobias suelen comenzar a desarrollarse en una media de 13 años de edad y muchas personas sufren de ellas sin saberlo. Las mujeres suelen padecer algún tipo de fobia con más frecuencia que los hombres.

Las fobias pueden clasificarse en:
Fobias específicas (miedo a ciertos objetos, situaciones o fenómenos).
Fobias sociales (temor o ansiedad extrema frente a determinados acontecimientos sociales, como entablar contacto verbal con desconocidos, hablar en público, o cuando el niño sufre una gran angustia al separarse de su madre…).
Fobias más complejas (como el caso de la agorafobia). Aunque desde el punto de vista diagnóstico no tendría la acepción de fobia compleja, he querido distinguirla de alguna forma por poseer unas características especiales, que explicaré más adelante.
Las fobias específicas son mucho más comunes. De hecho, mucha gente padece una fobia específica pero ésta no le afecta en su vida cotidiana (como podría ser el caso de una persona que viva en una gran ciudad y que padezca de ofidiofobia –miedo a las serpientes- y que, llegado el caso, evitará encontrárselas en un zoológico).

Resulta bastante difícil determinar cuáles son las fobias más comunes (ya que varían según el sexo y la edad –los adolescentes padecen fobias sociales con más frecuencia que los adultos-), pero, de forma general, he elaborado una lista con las fobias que se consideran más comunes.

* Aracnofobia (fobia a las arañas). Se calcula que la mitad de las mujeres y el 10% de los hombres padecen esta fobia en algún grado. Las reacciones de estas personas resultan exageradas para los demás, e incluso para los mismos afectados. Éstos procuran mantenerse apartados de los sitios en donde pueden encontrarse arañas, o donde han visto telas de araña. En los casos más serios, el pánico puede ser detonado incluso al ver una fotografía.

* Aerofobia: se trata del común miedo a viajar en avión (de hecho, se calcula que sólo el 5% de los pasajeros viajan en avión sin temores de ningún tipo). Sin embargo, las personas que padecen de esta fobia no experimentan sólo una ligera inquietud en el momento del aterrizaje y del despegue, sino que en ocasiones las fobias les impiden planear siquiera un viaje de este tipo, o les ocasionan trastornos de ansiedad ante la perspectiva de un futuro viaje, incluso meses antes de llevarlo a cabo.

* Claustrofobia: este trastorno implica el temor a quedar confinado a espacios cerrados. Se estima que entre un 2 y un 5% de la población padece esta fobia. Estas personas suelen evitar los ascensores, el metro, los túneles, las habitaciones pequeñas, hasta las puertas giratorias les pueden presentar dificultades, así como también el uso de equipos para técnicas de diagnóstico médico como el TAC.

* Acrofobia: se trata del miedo a las alturas, no simple vértigo sino un temor que causa mucha ansiedad a quienes lo padecen. La fobia suele manifestarse en situaciones tales como las de asomarse a un balcón, estar en un mirador elevado o junto a un precipicio, a pesar de no existir peligro alguno. Al igual que sucede en otras fobias, aquellos individuos que la sufren buscarán evitar la situación temida.

* Sociofobia (o fobia social): se trata de un persistente e intenso miedo a ser juzgado negativamente en situaciones sociales. Es una de las fobias más comunes entre adolescentes y jóvenes, se calcula que cerca de un 4% de las personas entre 18 y 55 años la padecen. A diferencia de lo que sucede en la mayoría de las fobias, esta fobia social es igualmente común en hombres y mujeres.

* Astrafobia o brontofobia: se trata de tener miedo a los rayos o a las tormentas eléctricas. Este particular trastorno hace que las noches de tormenta se conviertan en una auténtica pesadilla. Es una fobia bastante habitual y suele nacer en la infancia. Se estima que se encuentra entre las fobias más comunes a nivel mundial con una prevalencia de un 21%.

* Tripanofobia: es un miedo irracional a las inyecciones. El 15% de las personas que padece alguna fobia, lo es a las agujas y es por ello la 4ª fobia más frecuente en el mundo.

* Dentofobia: La dentofobia o miedo al dentista es más frecuente de lo que nos podríamos imaginar. Ocupa el puesto número 6 entre las fobias más comunes en la sociedad y es el motivo por el que muchas personas evitan la visita al dentista.

* Herpetofobia: aunque el miedo a las arañas es una de las fobias más comunes en todo el mundo, la segunda en provocar pánico también pertenece al mundo animal. La herpetofobia o miedo a los reptiles ocupa la 2º posición en este top de fobias más frecuentes. Si unimos la fobia a las arañas, a los pájaros (ornitofobia) y los insectos (entomofobia), estas fobias animales representan el 50% de todas las existentes.

* Agorafobia: esta fobia es muy común y muy incapacitante para la persona que la padece, trastornando gravemente su vida diaria. “Se trata de un miedo o ansiedad acusados que aparecen prácticamente siempre respecto a dos o más situaciones prototípicamente agorafóbicas (transportes públicos, lugares abiertos, lugares cerrados, hacer colas o estar en medio de una multitud, y/o estar solo fuera de casa) que, además, se evitan activamente, requieren la presencia de un acompañante o se soportan a costa de intenso miedo o ansiedad. La persona teme o evita dichas situaciones por temor a tener dificultades para huir o recibir ayuda en caso de aparición de síntomas similares a la angustia, u otros síntomas incapacitantes o que pudieran ser motivo de vergüenza.” (DSM V) 5ª edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.

Estas serían algunas de las fobias más comunes entre la población, pero existen cientos y cientos de fobias más, como por ejemplo: amatofobia (miedo al polvo), rupofobia (miedo a la suciedad), nictofobia (miedo a la oscuridad)…

Causas generales de las fobias:
Aunque cada fobia tiene su propia fuente de ansiedad, las verdaderas causas subyacentes en todas ellas son más complejas y pueden involucrar varios factores tanto ambientales como psicológicos. El grado de miedo y la forma como la gente se comporta para evitar estas situaciones varía entre una persona y otra, pero existe una base común en todas las fobias, el miedo a no tener una salida inmediata si las cosas se complican.

Tratamientos:
A pesar de la alta incidencia de fobias entre la población, muy pocas personas acuden al médico para ser tratadas o buscan ayuda profesional. Si alguien padece una fobia pero ésta no le trastoca su vida diaria ni le causa grandes problemas, puede convivir en menor o mayor grado con dicha fobia. Pero en los casos en los que sí perturbe su vida y le limite en cuanto a poder disfrutar de una vida plena y equilibrada, lo ideal es acudir a un profesional de la psicología para que le informe, oriente y puedan trabajar conjuntamente. Existen numerosas terapias y técnicas muy efectivas que pueden ayudar a la persona que padece una fobia incapacitante. En los casos de sufrir agorafobia, algún tipo de fobia social, o incluso fobias como la aerofobia (miedo a volar) en aquellas personas que necesitan viajar mucho, sí deberían someterse a terapia psicológica para liberarse y poder vivir con menos miedo y angustia, para tener una vida más equilibrada y feliz.