amanoUna de nuestras muchas tradiciones es el regalo de Reyes, y como cada año tenemos preparado el juguete de nuestros hijos o aquello que le hacía tanta ilusión. Pero para elegir bien nuestro regalo, la primera norma que debemos seguir es que el niño desee el juguete. Si no es así, no lo utilizará y no servirá de nada. No podemos comprar algo a nuestros hijos simplemente porque a nosotros nos guste, no somos nosotros los que vamos a jugar con ellos para estimularnos. Por eso es importante escucharlos y respetarlos, aunque no estemos de acuerdo. Incluso si tenemos un hijo que desea jugar con una muñeca o una niña que quiere un coche. Hay que dejar también que desarrollen su personalidad.

Es muy importante que los niños tengan juguetes, que jueguen con ellos,  No hay que olvidar que la finalidad del juego en los niños es el aprendizaje. Es a través del juego y de sus juguetes como los niños experimentan y aprenden, por lo que podemos decir que incluso pueden tener una función terapéutica. Aunque no todos los juguetes son válidos para todas las edades, así que vamos a conocerlos un poco.

De 0 a 2 años,  los juguetes más adecuados son aquéllos que tienden a favorecer la coordinación motora, un dominio del espacio y el desarrollo de los sentidos.

Conviene valorar el material de que están hechos los juguetes, para que incorporen distintas texturas, colores (también deben ver blanco y negro), sonidos y luz. Los más convenientes son los que se puedan chupar, morder, agarrar, aplastar, arrastrar, meter y sacar, y que suenen.

A partir del año, y en función del momento en que comienzan a andar, los niños necesitan ya juguetes de arrastre, correpasillos (una especie de triciclo sin pedales) y balancines los objetos apilables, los bloques, cubiletes, tentetiesos, muñecos, pelotas, ositos y otros objetos de materiales no tóxicos, lavables y de tacto agradable, resultarán muy favorecedores.

De 2 a 6 años, es muy importante que los juguetes sean seguros y cumpla la normativa europea, difíciles de romper y sin piezas pequeñas. Son recomendables -tanto para niños como para niñas- los coches, trenes, carretillas y camiones que puedan empujar, cargar y vaciar. A partir de los tres años, los niños comienzan a relacionarse con sus iguales y a querer asociarse con ellos para sus juegos, es el momento en el que aparece, en ocasiones, el compañero imaginario. Ya pueden utilizar triciclos, patines, carretones y columpios, tanto el niño como la niña disfrutarán con los juegos domésticos como, por ejemplo, los equipos de limpieza.,  los zoos, las tiendas, granjas, garajes, herramientas, las muñecas y sus complementos, y las linternas.

De 6 a 12 años es la edad de la fuerza y todos los artículos utilizados para el ejercicio físico les ayudará, como  también les divierten los juegos con los demás (con terceras personas) en los que hay que cumplir unas reglas.

De seis a nueve años son casi imprescindibles la bicicleta, los patines, las canicas, los aviones, las construcciones, el yo-yo, los juegos de letras, los telares, las costuras, los títeres y marionetas, las cajas para engarzar collares, los kits para el cuidado de la naturaleza (con casa incluida para pájaros), el croquet, los solitarios, los juegos de mesa con preguntas y respuestas sobre distintas materias, los rompecabezas, loterías y todo aquello que se pueda coleccionar.

A partir de los nueve años y hasta los doce son muy importantes los juegos que anticipan situaciones adultas profesionales, como por ejemplo, los de química, electricidad o el microscopio. Resultan también muy positivos aquéllos que fomentan las actividades en equipo, sean deportivas o intelectuales.

Más de 12 años, a esta edad comienza a desaparecer la necesidad de jugar, es el momento de estimular las aficiones que se hayan ido adquiriendo a lo largo de la niñez o de investigar en distintas actividades que faciliten el ocio. La principal tarea de esta etapa es la construcción de la propia identidad. Todo aquello que fomente sus aficiones (los libros, la música, la ropa y los videojuegos) son los mejores regalos que se les puede hacer.



Algunos consejos:

- El exceso de juguetes en casa dificulta la fantasía del niño. Cuando existe un exceso de juguetes se limita que el niño estimule su fantasía y cree o invente juegos o juguetes a partir de otras herramientas u objetos.


- Deja que tu hijo decida con que quiere jugar y cuando. No lo fuerces a jugar a una cosa en concreto, motívalo y estimúlalo cuando tenga una iniciativa, apoyándolo e incluso uniéndote con el a su juego.


- No siempre los juguetes más caros son los mejores. Ya veremos como cuando llegan a cierta edad les gusta mucho experimentar y pueden hacer del barro, el agua, la plastilina, harina u objetos de casa una actividad con la cuál disfruten y lo pasen genial.


-No optéis por juegos bélicos, juguetes de guerra o violentos. Como ya he aclarado al principio el juego le sirve al niño para aprender, para desarrollar su personalidad y para obtener experiencias.