A pesar del esfuerzo personal y económico que siempre supone emprender o mantener un negocio, sea de productos o de servicios, es muy frecuente que quede en el olvido un aspecto tan importante como la protección de nuestra marca. Una gran mayoría de las empresas comprende el interés que reviste el uso de las marcas para diferenciar sus productos y/o servicios de los de sus competidores, pero no todas son conscientes de lo importante que es protegerlas a través del Registro de la Propiedad Industrial.

El registro de una marca otorga a la empresa titular el derecho exclusivo a impedir que terceros comercialicen productos y/o servicios idénticos o similares con la misma marca o utilizando una marca tan similar que pueda crear confusión.

Si una empresa no registra su marca, todas las inversiones que realice en la comercialización de un producto y/o servicio pueden resultar infructuosas, ya que sus rivales podrían utilizar la misma marca o una tan similar que pueda confundirse para comercializar productos y/o servicios idénticos o similares. Si un competidor adopta una marca similar o idéntica, los consumidores podrían comprar o contratar por error el producto y/o servicio del competidor. Esto significa no sólo la disminución de las ganancias de la empresa y la creación de confusión a sus clientes, sino que dañará su reputación e imagen, especialmente si los productos y/o servicios rivales son de calidad inferior.

Dado el valor de las marcas y la importancia que una marca puede tener para el éxito de un producto y/o servicio en el mercado, es crucial asegurarse de que está registrada en el mercado o los mercados pertinentes.

Además, como línea de ampliación del negocio, puede concederse una licencia sobre la marca a otras empresas, lo que representaría una fuente adicional de ingresos. Las marcas también pueden ser objeto de acuerdos de franquicia, acuerdos que significarían, de nuevo, ingresos adicionales.

Una marca que goce de buena reputación entre los consumidores también puede emplearse para obtener financiación de instituciones financieras, que cada vez son más conscientes de que el éxito comercial de las empresas depende en gran medida de las marcas.


Así, las marcas:
Garantizan que los consumidores distingan los productos y/o servicios.
Permiten a las empresas diferenciar sus productos y/o servicios de los de su competencia.
Son un instrumento de comercialización y permiten proyectar la imagen y la reputación de una empresa.
Pueden ser objeto de concesión de licencias y proporcionar una fuente directa de ingresos a través de regalías.
Representan un factor determinante en los acuerdos de franquicia.
Pueden ser importantes activos comerciales.
Incitan a las empresas a invertir en el mantenimiento o la mejora de la calidad del producto y/o servicio.
Pueden ser útiles para obtener financiación.

Imagen: fondodeolla.com