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El Año Teresiano que el Papa Francisco proclamó para el 2014-2015 ha dejado huella en los cristianos del mundo entero y de un modo especial en los feligreses de nuestra Parroquia que unidos en la 5ª Peregrinación, en los días finales de agosto, visitamos el lugar del nacimiento de Sta. Teresa de Jesús en la ciudad de Ávila y el pueblo donde falleció, Alba de Tormes.

Aunque teníamos fechada en la agenda esta peregrinación y sabíamos la admiración que causa Santa Teresa no nos podíamos imaginar que en tan sólo tres días, tras anunciar el cartel de la peregrinación, las plazas se acabarían con rapidez, quedando todo el autobús cubierto y un grupo numeroso quedaba sin plazas apuntándolos en la reserva.

El jueves 27 de agosto del 2015 fuimos convocados todos los peregrinos en el Convento de Jesús, María y José, convento de las Carmelitas, para tener una Adoración al Santísimo y encomendarnos al Señor para que la Peregrinación nos ayudara a encontrarnos con el Señor, con nosotros mismos y con los hermanos de comunidad.

El que madruga Dios le ayuda, dice el refrán y así fue, partimos muy tempranito e dirección a Ávila… ya en el camino hicimos la oración de la mañana, encomendándonos a la Santa, maestra de espiritualidad, y le decíamos al Señor las mismas palabras de Teresa de Jesús: enséñanos a orar de todo corazón: Vuestra soy, Señor, para Vos nací ¿qué mandáis hacer de mí?.

Nos saludamos con el grupo de Algarrobo con el que nos une una gran amistad y una verdadera fraternidad de hace muchos años, pues cada vez que hacemos la peregrinación en el verano o la que también realizamos en el día de la Virgen del Pilar, y los días de Retiro de Adviento o de Cuaresma, algunas personas de Algarrobo suelen compartir con nosotros. Nos presentamos al conductor, un muchacho muy amable, que se puso a nuestra total disposición de horarios y de ayuda, siempre respetando los momentos de parada que le exigen realizar. Tras varias paradas para entrar al baño, tomar café o algún bocadillo llegamos a nuestro hospedaje en Ávila, al Hotel H2 Ávila. Fuimos atendidos con mucha amabilidad por el personal del Hotel, propio también de la espiritualidad de Santa Teresa de Jesús, pues ella misma nos dice: hemos de procurar ser afables, y agradar y contentar a las personas que tratamos, en especial a nuestras hermanas (XLI, 7, del Libro Camino de Perfección).

Una vez acomodado el equipaje nos trasladó el bus hacia el centro de Ávila donde paseamos ante la inmensidad y la belleza de su Muralla llena de historia y bien restaurada. Volvimos al Hotel para la cena y una vez cenados tuvimos la Oración de la Noche en una de las habitaciones adecuadas que los hoteles preparan para charlas y conferencias. Todos los peregrinos hicimos un alto en el camino y nos paramos a reflexionar sobre todo lo que había transcurrido en el día. Ya estábamos en Ávila y se respiraba la espiritualidad de Teresa de Jesús, una gran persona enamorada de Dios que marcó un estilo concreto en la Oración de la Iglesia. Resonaban en nuestro corazón algunas de sus frases como: hemos de servir a Dios, como Él quiere y no como nosotros queremos (167,18, del Libro Epistolario), o, acostumbrarse a soledad es gran cosa para la oración; y pues este ha de ser el cimiento de esta casa es menester traer estudio en aficionaros a lo que a esto más ayuda (IV, 9, del Libro Camino de Perfección).Con paz y con muchos sentimientos de gratitud al Señor y a Santa Teresa de Jesús, que nos estaba ayudando a vivir esta peregrinación, nos retiramos a descansar. Algunos valientes se fueron a dar un paseo y ver la iluminación de la muralla por la noche que es una estampa bellísima.
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Fotos: wikipedia
Nos levantábamos el sábado con energía y nos fortalecimos con un buen desayuno, porque el día prometía ser intenso. Celebramos la Eucaristía en el Salón del Hotel, momento único de recogimiento, fervor y piedad, así lo decían los peregrinos, ya estábamos inmersos en los primeros pasos del camino de la oración y del descubrimiento interior de lo que Dios quiere de nosotros. Nuestra salmista Mercedes, después de comulgar nos ayudó con las palabras de Santa Tersa hechas canto: Que nada te turbe, nádate espante. Todo se pasa, Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene, nada le falta. Pues sólo Dios, sólo Dios basta …que todos los peregrinos repetimos junto a ella con convencimiento de lo qué cantábamos y con muchos deseos de hacerlo vida. El autobús nos desplazó al centro de Ávila para visitar una de las exposiciones más completas sobre la Espiritualidad, Vida y Obra de Santa Teresa de Jesús, dividida en varios lugares: Convento de Ntra. Sra. de Gracia, Capilla de Mosén Rubí y la Iglesia de San Juan Bautista. Pudimos contemplar una gran riqueza de obras de Arte: pinturas, telares, esculturas, manuscritos y libros, orfebrería… Una exposición que denominan con el nombre de Las Edades del Hombre, que por ser año teresiano se ha realizado en la Ciudad de Ávila.

Felicitamos a los guías y al equipo de organización, pues fuimos tratados y atendidos con mimo y nos transmitieron muchos conocimientos instruyéndonos con sus enseñanzas y abriéndonos a la inmensidad del legado que existe en torno a la Santa. Después de una acelerada mañana, donde también algunos peregrinos se extraviaron aunque fueron encontrados, volvimos al Hotel para el almuerzo y a continuación nos trasladábamos al pueblo de Alba de Tormes, a 90 km donde falleció Santa Teresa. Allí visitamos el Museo Carmelitano y la Basílica de Santa Teresa, donde dábamos por concluida la Exposición de las Edades del Hombre, lugares preciosos que siempre recodaremos.

Regresamos al Hotel, tuvimos la Cena y luego el autobús nos llevó al centro de Ávila rodeando toda la muralla para contemplar su iluminación. Algunos nos quedamos por el centro para ver un espectáculo de luz y de sonido que se proyectaba sobre las fachadas de algunos monumentos. Nos sentamos en los escalones de una plaza y allí disfrutamos con ese espectáculo de luz y sonido. Y con palabras de Teresa de Ávila rezaba yo en mi interior mientras contemplaba aquel audiovisual: Si el amor que me tenéis, Dios mío, es como el que os tengo; Decidme, ¿en qué me detengo? o Vos, ¿en qué os detenéis? - Alma, ¿qué quieres de mí? –Dios mío, no más que verte. –Y ¿qué temes más de ti? –Lo que más temo es perderte. Nos íbamos a dormir con esas palabras… ¡qué nunca te pierda Dios mío!

Amanecía el domingo, desayunamos, recogimos el equipaje y nos fuimos casi todos paseando hasta la Catedral donde celebraríamos la Misa del Peregrino. El Obispo de Ávila. D. Jesús García Burillo fue quien presidió la santa Misa y nuestros peregrinos veleños participaron como lectores junto con nuestra salmista que entonó con fuerza y devoción la antífona: Señor ¿quién puede hospedarse en tu tienda? El Sr. Obispo saludó a todos los peregrinos que se encontraban en la celebración de la Misa y se dirigió de una forma especial a los peregrinos de Vélez-Málaga al ser los más numerosos. En su excelente homilía, me acuerdo que nos dijo que Dios es un brasero de Amor y que aquel que se acerca al brasero, le puede saltar una chispa que le haga encender de amor y prender de verdad. Y este es el resumen de esta Peregrinación, Dios ha hecho saltar la chispa de su amor en cada corazón y como Teresa de Jesús queremos decir: Del Amor saca amor (XXII, 14, del Libro Camino de Vida). Los peregrinos llegamos a nuestra vida cotidiana pero rebosantes del Amor de Dios y del deseo de encontrarnos día a día con el Señor en la oración. Lavs Deo Teresa de Jesús.