Es una acumulación de líquido en los espacios intercelulares.

Los túbulos colectores del riñón, que forman el tejido mas antiguo de los riñones, corresponden a conflictos biológicos que se relacionan atrás con la época en que nuestros ancestros distantes, todavía vivían en el océano y que el ser lanzados a la orilla representaba una grave situación que amenazaba su vida. Ante esto, el ser vivo intenta retener toda el agua posible. Es en este momento en que los canales colectores de los riñones se bloquean para impedir la salida del más mínimo líquido, ya que todo es necesario para la supervivencia, y puede sufrir un shock como un conflicto de lucha por la supervivencia.

Para el ser humano actual, como ya he comentado otras veces, nuestro cerebro no distingue entre algo real, imaginado o simbólico, cualquier conflicto emocional que conlleve un conflicto de lucha por la supervivencia, o cualquiera de los que detallo en este artículo, puede desencadenar una retención de líquidos.

Igualmente puede manifiestar un estado de miedo e inseguridad en la relación con la vida. “Necesito amor, pero no me fío de nadie y sólo cuento conmigo mismo”. Es como una “barrera” que el individuo pone frente a su entorno, que le parece peligroso.

Se trata de personas que tienen muy arraigados los hábitos familiares, que se preocupan por la perfección, que tienden a asegurarse en exceso de la cosas y que tienen mucho miedo a ser juzgados.
En algunos casos la retención de líquido se manifiesta después de la desaparición de un miembro familiar el cuál era su principal apoyo. Cuando faltan referentes es necesario retener líquido.
Si la retención se sitúa en los tobillos o en los pies, es porque la persona se encuentra en una situación en la que no sabe qué decidir, duda qué actitud adoptar ante la falta de claridad en las posturas tomadas por los demás.

Otros conflictos: conflicto del refugiado o inmigrante (tener que dejar nuestra casa, amigos, familia), conflicto de derrumbe de la existencia (nuestra vida está en juego), conflicto de hospitalización, conflicto de la pérdida de los medios de subsistencia, conflicto de quedar abandonado (sentirse aislado, excluido y dejado atrás).

Vivencia emocional: “es demasiado para mí”, “para qué seguir viviendo si …”, miedo a lo desconocido, “no soy nadie”.

Recomendaciones para recuperar la salud física, emocional y espiritual: Reflexionar y tomar consciencia de ¿Qué es lo que me molesta? ¿De quién me estoy protegiendo? ¿De qué o quién no quiero desprenderme? ¿Qué tengo miedo de perder?