Como ya vimos, Game Boy tuvo una vida muy longeva. Apareció en 1989 y en 1996 recibió su primer rediseño, apodado “Pocket”. Cuando parecía que se trataba de un mero intento de estirar una vida que parecía apagarse, llegaron Pokemon y el rediseño “Color” entre 1998 y 1999. Pero en 2001, su hardware de 8 bits se mostraba ya caduco, a pesar de haber sido parcialmente mejorado con ese último modelo de la consola. La tecnología avanza rápidamente y doce años en el campo del entretenimiento virtual son muchos como para mantenerse a flote con un mismo sistema. Por tanto, en agosto del año 2000, cuando Game Boy Color aún arrasaba en ventas por todo el mundo y el fallecido Gunpei Yokoi se fue a Bandai tras el fracaso de Virtual Boy y legó el proyecto de la WonderSwan —portátil que solo salió en Japón y funcionó relativamente bien—, Nintendo presentó en la misma feria (SpaceWorld) sus dos nuevas consolas: Game Boy Advance y GameCube, que serían sucesoras de Game Boy Color y Nintendo 64 respectivamente.

En lo que a este caso atañe, Game Boy Advance fue anunciada como una portátil con un procesador de 32 bits, lo cual era un salto considerable con cualquier portátil vista hasta entonces. Otras novedades fueron la pantalla panorámica, su diseño en disposición horizontal, los botones L y R a modo de pad de consola doméstica, o el tamaño de los cartuchos, que se redujeron aproximadamente a la mitad pero su capacidad aumentó hasta los 256 megabits desde los 32 que tenían de tope los anteriores de Game Boy Color. Su paleta de colores era calcada a la de SNES, pudiendo mostrar 256 simultáneos de una paleta de 32.768, y su pantalla era un panel LCD de 240x160. Una evolución esperada y deseada que se truncó en detalles, como seguir contando con pilas AA para la alimentación energética del sistema en vez de optar por una batería, o renunciar a una pantalla con iluminación.

No obstante, los primeros juegos de Game Boy Advance que fueron mostrados en aquel SpaceWorld ilusionaron. Principalmente el que iba a ser el primer Mario Kart portátil, apodado inicialmente Mario Kart Advance, aunque finalmente se llamaría “Super Circuit” cuando fue lanzado justo un año después, en verano de 2001, como uno de los juegos que demostrarían la capacidad de la nueva máquina para usar técnicas gráficas dignas de consolas domésticas de 16 bits con una alta fluidez, e incluso efectos y recursos de generaciones más modernas. A Mario Kart le acompañaron dos juegos que harían las delicias de los usuarios: Golden Sun y F-Zero: Maximum Velocity. El primero, un JRPG de Camelot, que venían de firmar los juegos de la saga Shining en Sega Saturn y se anotaron un juego muy similar a estos, tanto jugable como gráficamente. El segundo, una secuela jugable del juego de velocidad de Super Nintendo, modernizando el aspecto con algunas renderizaciones y mostrando más solidez.

Fueron, sin duda, los primeros caballos de batalla de una Game Boy Advance que salió el 21 de marzo de 2001 en Japón, y tres meses después en Estados Unidos y Europa. Fue acompañada por más juegos, como aquel Kuru Kuru Kururin que casi todo el mundo obvió dada la plaga de juegos llamativos pero que con el tiempo se empezó a valorar, por Castlevania: Circle of the Moon, secuela del famoso Symphony of the Night de PlayStation, y por Super Mario Advance, que por primera vez se trataba de un port con novedades de un juego anterior (en este caso Super Mario Bros 2), y no llamó tanto la atención. Finalmente, aquel año 2001 contaría también con el lanzamiento de la cuarta parte de la saga Wario Land, que había visto desfilar sus tres anteriores entregas en los modelos previos de la portátil, y con un juego de estrategia del estudio Intelligent Systems perteneciente a una saga que se estrenaba en Europa: Advance Wars.

A un precio de 20.990 pesetas durante 2001 y 126 euros cuando entró la nueva moneda en 2002, que poco después se rebajó a 99 para redondearlo y subir la demanda por la máquina, Nintendo consiguió mantener su éxito y consumar el relevo generacional a partir de ese año. Además, a un buen flujo de software propio en el que destacaron con la aparición de Pokemon Rubí y Zafiro o Metroid Fusion, entre otros, Game Boy Advance comenzaba a contar con un gran apoyo de terceros, muchos de los cuales se esforzaron por sacar productos a la altura de lo que la máquina prometió el primer día. A recordar, por ejemplo, aquel impresionante V-Rally 3, adaptación del juego de sobremesa, que mostraba un entorno completamente poligonal y texturizado con un acabado similar a los primeros juegos de velocidad de PSX y Sega Saturn. Eso sí, este tipo de juegos eran más una excepción que un habitual, y el hardware de la consola, a pesar de su CPU de 32 bits, era más cercano a lo que se vio en SNES pero con efectos y virguerías técnicas más modernas. Y siguiendo con juegos de compañías externas a Nintendo, a recordar aquel Sonic Advance, que recordaba a las entregas de la mascota de Sega en Mega Drive. Aunque más adelante se convirtió en una trilogía, este título destacaba por ser el primer gran juego para GBA siendo Sega una third party, tras el abandono de Dreamcast.

Los mejores años de Game Boy Advance, sin embargo, llegaron a partir de 2003. A principios de aquel año aterrizó el primer rediseño de la consola, denominado SP. Modificaba por completo la concepción del modelo original en vez de tratar de reajustarlo, siendo GBA SP una consola portátil plegable por el centro, con la pantalla arriba y los botones abajo, simulando a aquellos móviles de concha que se pusieron tan de moda a mediados de la década de los 2000. Además, incluía dos grandes novedades pasadas por alto en la GBA original: la batería y la iluminación de la pantalla. En efecto, renunciar a las pilas fue un paso evolutivo tremendo en la familia de portátiles de Nintendo, que obviamente se mantuvo ya en todas las consolas posteriores. Y no menos importante fue la implantación de una luz frontal interna en el marco de la pantalla, que podía activarse o desactivarse con un botón y proveía de la tan demandada claridad al panel LCD, reavivando los colores y dándole un aspecto mucho más vivo a los juegos. Fue el primer paso a la retroiluminación mejorada añadida en los siguientes modelos y consolas, aunque hay que destacar que GBA SP contó en sus últimos compases, allá por 2005, con un modelo retroiluminado.

Poco le duró, por tanto, a GBA el diseño de pad de control, pero no fue un impedimento para que las ventas se potenciaran aún más. 2003 y 2004 fueron los años de madurez del sistema, que finalmente encontró su identidad como consola portátil para juegos 2D con aspecto de 16 bits mejorado. Este hecho le hizo albergar muchos grandes juegos inéditos, entre los que destacaron The Legend of Zelda: The Minish Cap, Mario & Luigi Superstar Saga, Golden Sun: The Lost Age (secuela del primero), F-Zero: GP Legend, Kirby: The Amazing Mirror, o los dos primeros capítulos de Fire Emblem (saga RPG de estrategia nacida en NES/Famicom) lanzados en Europa. Por otra parte, se convirtió en una máquina perfecta para lanzar adaptaciones y remakes de títulos de sobremesa creados años atrás. Entre los remakes, destacaron Metroid Zero Mission —el primer Metroid con un apartado gráfico similar al de Metroid Fusion y jugabilidad modernizada—, o Kirby: Nightmare in Dreamland —actualización del primer Kirby in Dreamland de Game Boy—. Sin embargo, el apartado de adaptaciones cobró más importancia, y por qué no decirlo, quizás fue un poco más decepcionante. Hay que recordar, pues, que se portearon todos los Marios en 2D previamente creados en cuatro entregas independientes que formaron la subsaga Super Mario Advance, los cuales, salvo leves cambios y añadidos (en unos más que en otros), eran todas las entregas de Mario que se pudieron jugar en Super Nintendo, incluso separando los remakes de la trilogía Super Mario Bros creados y unificados para aquel único cartucho que era Super Mario All Stars. Del mismo modo, se adaptaron los tres Donkey Kong Country de SNES creados por Rare, perdiendo incluso calidad gráfica y sonora dadas las limitaciones de GBA en materia de sonido y la falta de resolución de la pantalla. E incluso el primer Zelda fue un port de The Legend of Zelda: A Link to the Past de SNES, y hubo que esperar hasta que la consola casi contaba ya los cuatro años para ver el único título original de la saga en ella, que fue The Minish Cap. Super Mario, sin embargo, no llegó a ver un juego totalmente nuevo en GBA, siendo esta la única consola de Nintendo a día de hoy que tiene ese dudoso honor. Las third parties vieron además las ventajas de aprovechar este filón y muchas de las que habían trabajando en Super Nintendo aprovecharon para adaptar sus clásicos a la portátil, caso por ejemplo de la por entonces recién fusionada Square-Enix, que lanzó Final Fantasy IV, V y VI.

Si bien Game Boy Advance alcanzó los tres años de vida con un éxito considerable de ventas y manteniendo el nombre de la marca, el cambio de política de Nintendo la llevó a un cese de actividad prematuro. Así, a mediados de 2004 la compañía anunció Nintendo DS dentro del nuevo marco de consolas innovadoras en el plano jugable desde un punto de vista de hardware, y fue lanzada en todo el mundo entre noviembre de ese año y marzo de 2005, haciendo que GBA no alcanzase los cuatro años completos en ningún mercado antes de ver a su sucesora. Eso sí, hay que indicar que, en un movimiento en el que Nintendo buscaba la seguridad por si Nintendo DS no funcionaba, la anunciaron como un tercer pilar aparte de GBA y GameCube, en vez de como la verdadera sucesora de la primera, que fue en lo que se convirtió rápidamente.

Antes de dar carpetazo definitivo a la marca Game Boy, de enorme éxito a lo largo de 16 años, Nintendo decidió lanzar a finales de 2005 la Game Boy Micro, una versión súper reducida de GBA, con la pantalla más pequeña y retroiluminada, además de no retrocompatible con ningún modelo anterior, en un movimiento quizás de no demamsiado brillante, al llevar ya Nintendo DS un año en el mercado, siendo esta compatible también con los juegos de “Advance”. Es, por tanto, el modelo de Game Boy menos exitoso de la historia y también el último, aunque hay que destacar de él su portabilidad y lo fácil que hacía jugar a GBA en cualquier parte.

Game Boy Advance se siguió fabricando hasta 2009 y sus ventas finales fueron de 81,51 millones de unidades, de las cuales aproximadamente la mitad se lograron en Estados Unidos, donde en 2006, con Nintendo DS ya plenamente implantada, aún veía como su antecesora le disputaba su lugar como portátil más vendida.

Fotografía: Wikipedia