¿Qué tal lleváis el primer mes del año? Qué mejor para estas fechas que darle vidilla a nuestro cerebro. Recuerda que músculo que no se use, se atrofia y muere. Nos quedó claro en anteriores publicaciones que la memoria puede aumentarse entrenando. Para ello tenemos 1400 neuronas nuevas cada día junto a la plasticidad neuronal que nos ayuda a desarrollar determinadas áreas cerebrales. ¿Cómo potenciar nuestra memoria? El hábito genera conexiones neuronales. Hay determinadas profesiones que desarrollan una gran memoria para recordar nombres, números, calles, porque están todo el día haciendo lo mismo (taxistas, vendedores, periodistas, camareros, etc.).

Bien es cierto que los recuerdos no tienen porqué ser fiel reproducción de la realidad. Según la Dra. Loftus de la Universidad de Washington, las personas tendemos a recordar sucesos de manera distinta a lo largo del tiempo. Investigando relatos de testigos presenciales en casos de accidente o de actos criminales, descubrió que podían alterarse según se les presentase la información. Resulta que nuestro cerebro procesa la información que le llega dependiendo de varios factores, entre ellos las emociones suelen ser claves. Tendemos a olvidar lo negativo o a suavizarlo y nos quedamos con lo positivo, potenciándolo. Seguramente te haya ocurrido alguna vez tras algún suceso relevante en presencia de otras personas, que cada uno dé una versión totalmente distinta de los hechos aun habiendo vivido lo mismo. Todos y cada uno de nosotros recordaremos un acontecimiento de manera diferente. Afortunadamente hay formas de adiestrar la mente para conseguir una mayor precisión de los recuerdos:

Escribirlo. En Estados Unidos los empleados de bancos que atienden en ventanilla están entrenados para escribir inmediatamente tras un robo cómo sucedió todo. El hecho de escribir los sucesos graba el recuerdo en el cerebro y lo refuerza, lo mantiene congelado con más exactitud y nos ayuda a ordenarlo. De esta manera el paso del tiempo no lo distorsiona, ya que puedes volver a leerlo. Por esta razón se suele recomendar para entrenar la memoria y potenciarla escribir un diario todos los días sobre lo que hayamos hecho.

Un lugar para cada cosa. Las llaves perdidas son el desliz más universal de la memoria. Si hay algo que pierdes con facilidad colócalo siempre en el mismo sitio, acostúmbrate a ordenar las cosas en un sitio o en un orden determinado, eso ayuda a la memoria a generar recuerdo y a encontrar las cosas más rápidamente también.

Visualiza y rememora cómo sucedió todo. ¿Te ha pasado alguna vez de estar en la cocina e ir a la despensa y una vez allí no saber qué estabas buscando? En esos casos párate a pensar y rememora hacia atrás, volviendo sobre tus pasos, recordando mentalmente lo que hiciste hace que el recuerdo surja con más facilidad.

Convicción. Cuidado con los manipuladores, son esas personas que buscan distorsionar nuestra manera de ver las cosas o el recuerdo que tenemos. Esto es muy habitual en los juicios o cuando nos quieren vender algo. Mediante preguntas nos inducen unas determinadas respuestas atrayéndonos a su terreno y haciéndonos dudar hasta de nuestro propio nombre. Lo importante aquí es mantenerse firme en lo que dijimos y pensamos. No permitas que distorsionen tu recuerdo.

En cuanto al olvido, el Dr. Herrmann, especialista en memoria, afirma que existen muchísimos factores para ser olvidadizos: Tenemos muchas cosas en la mente a la vez, lo que divide nuestra atención y disminuye su eficacia. El estrés y el estado emocional también influyen. Ahora bien, debemos perfeccionar aquellas áreas donde fallamos, más que pretender mejorar la memoria en general. Si tenemos problemas para recordar los nombres de las personas, nos convendría potenciar eso específicamente (repitiendo el nombre, asociando el nombre con algo familiar, etc.), ahorrando así nuestros recursos mentales. Para terminar os dejo una frase de un famoso escritor británico consciente de la capacidad de su memoria:

Mi memoria es magnífica para olvidar. Robert Louis Stevenson